Ir al contenido principal

"Seguiré trabajando en ecológico hasta que me muera...y después, también"

Marina López Megías 

Albacete


Entrevista publicada en el número 9 de la Revista Ae

Marina López
Marina y Paco 
Cuenta que dedica la mayor parte de las horas del día a actividades agrícolas “Muchas veces, hasta tarde en la noche, con ayuda de una linterna auxiliar, estoy rascando la hierba de los tomates”, dice entre risas. Quien así se expresa es Marina, una albaceteña (Pinilla, localidad del municipio de Chinchilla de Montearagón) de 73 años. Su infancia la recuerda jugando entre la huerta y las faenas agrícolas que se realizaban, en las tierras de sus padres. “Entonces se trabajaba con mulas, había gente que labraba -los muleros- y muchos animales. Me gustaba observarlos.”

 Igual que ella, Paco Ortuño, su esposo ya fallecido, directivo de grandes empresas, también vivió su infancia en el campo, en una finca entre naranjos y arrozales valencianos. Tras vivir en la ciudad, ambos decidieron retomar el cultivo de esas tierras, heredadas hace 49 años. En ellas se produce cereales, cebada, trigo y avena. También se cultiva viñedo, olivos, almendros y unos frutales para el consumo casero. Además cuenta con ovejas, vacas, gallinas, pavos…“Vienen las tórtolas, los jilgueros, los abejarucos, los mirlos…”, enumera con satisfacción Marina. 

Todo se produce en ecológico. La finca se diseñó para que fuera autosuficiente: el cereal sustenta a los animales, y éstos producen estiércol para todos los cultivos. “Procuramos que no entre nada de
fuera y si entra algo, lo compramos a otros productores ecológicos. Conservamos las semillas y cultivamos plantas autóctonas. Siempre hemos trabajado en ecológico pero antes no existía ese nombre; era lo que se hacía toda la vida. Hace ya muchos años acudimos un día a la Consejería de Agricultura de la Comunidad y dijimos que queríamos la certificación ecológica; y nos dijeron “y ¿eso qué es?”. Empezamos a mover el tema; fuimos de los primeros en Castilla-La Mancha”. 
De hecho Paco, se dedicó a la investigación de todo lo relacionado con el cultivo y la producción agroalimentaria ecológica y saludable, viajando por toda España y Europa y colaborando a la
difusión de sus conocimientos. También se interesó por la producción Biodinámica.

Entre sus vecinos, Marina es la única que produce en ecológico. Ella no intenta convencerlos, lo que sí que hace es colaborar con cursos de formación y también ha acogido a estudiantes de agrónomos,
de agricultura biodinámica…que realizan allí estudios o prácticas “Hemos tenido gente que venía del extranjero: Alemania, Austria, Francia, Polonia, Irlanda, Australia... Aquí aprendían a hacer el pan, a tratar con los animales…”.

De lo que más orgullosa se muestra es del vino y del aceite. 
No olvida el día en el que llevaron al laboratorio una muestra de aceite para que lo analizaran. “Se quedaron asombrados ‘esto no lo he probado en mi vida, 0.1 de acidez, el aceite virgen extra’, dijeron”.  Todo lo que producen, muy poco ahora, lo venden en casa. “Estamos muy flojetes de fuerzas porque yo estoy mayor y a mis hijos les gusta y ayudan, pero trabajan fuera. Antes, cuando elaborábamos en casa, venían de diferentes partes de España a comprarlo. También algo de vino”. 
Tanto la uva como las aceitunas las comercializan en cooperativas ecológicas, pero Marina no está satisfecha totalmente con la forma en la que elaboran. “No es lo mismo la pequeña producción casi artesanal, que la gran producción. Además no todos los que se dicen ecológicos tienen conciencia de producir de forma saludable.”, comenta con una mezcla de pena y rabia.

La venta de carne les presenta aún más dificultades. “No la quiere nadie. Están acostumbrados a la carne convencional, llena de piensos compuestos y agua. Eso son hormonas que le meten y demás historias y la carne ecológica como es más músculo, más prieta y no está tan gordo el animal pues no la quieren”. 
Asegura que el circuito de comercialización de la carne es muy complicado principalmente debido al tema burocrático. “Como tenemos pocos animales no merece la pena montar una línea en un matadero. El tema del transporte también es dificultoso. Además tiene que estar certificado el matadero, la carnicería… y cobran un disparate para vender nada.” 

Para ella, el único beneficio es la salud, del que consume y de los animales. “Igual me da que lo coma uno u otro, quien come esto, come sano. Por esas dificultades no voy a dejar de hacer ecológico. Aunque sea, lo regalo”.

Marina tiene claro por dónde han de venir los cambios para mejorar la situación: “Los costes y papeles son iguales para productores grandes o pequeños y eso es un disparate; debería existir una proporcionalidad para que hubiese igualdad. Las certificadoras deberían dejar de cobrar tanto y se tendría que informar más para que la gente se mentalizara de que la comida ecológica es más sana y más barata. Es cierto que los intermediarios hacen que sea más caro pero conocemos amigos con huerta y la gente acude allí a comprar y se llevan las cestas de productos agrícolas a su casa”.

A pesar de todas las sombras, Marina se centra en las luces y afirma con rotundidad que seguirá trabajando en ecológico hasta que se muera, “y después de que me muera también. Quien quiera trabajar mi campo, lo tiene que hacer en ecológico. Yo con pan con aceite me basta. Con que la tierra esté sana y los animales sean felices, me conformo. Por eso le digo a todo el que produce en ecológico, o se está planteando el hacerlo, que no se desanime, que la vida tiene altibajos y que en cualquier momento sacaremos el cuello por donde sea”

Comentarios

Entradas populares de este blog

Entrevista a Gregorio Ballesteros

“La agricultura ecológica es la que domina la agricultura urbana. Es lógico: nadie quiere envenenar lo que se va a comer" Entrevista publicada en la Ae16 Gregorio Ballesteros  Sociólogo y Diplomado en Economía. Su actividad profesional ha girado en torno a la realización de estudios relacionados con la ordenación del territorio, la gestión de proyectos de agricultura urbana y la consultoría ambiental. Desde 1988 hasta 1994 trabajó en la promoción, desarrollo y gestión de la primera actuación de Huertos de Ocio llevada a cabo por la Comunidad de Madrid. Como consultor de Gea21 ha intervenido en diversos proyectos relacionados con el metabolismo urbano como el “Plan de Gestión de la Demanda de Agua de Alicante”, el “Plan Integral de Ahorro de Agua de Vitoria-Gasteiz” o el “Estudio del Metabolismo Urbano de Toledo”. También ha participado en la elaboración de programas como las Agendas 21 Locales y en sus correspondientes procesos de participación. Es también socio fundador...

“El ecológico es el sistema que puede enfriar el planeta, el otro lo calienta"

Arantza Arrien, Gernika (Bizkaia) Publicado en la Revista Ae11 Arantza Arrien Nacida en Gernika (Bizkaia), Arantza Arrien estudió Ingeniería Técnica Agrícola y acudió a aprender horticultura a una escuela que combinaba teoría y práctica. A los dos años, en 1988, gracias a un intercambio entre agricultores (a través del sindicato Ehne ) conoció de primera mano la producción en ecológico: “Estuvimos en una casa en Iparralde, en la parte francesa de Euskal Herria y allí se hacía ecológico. Eso fue la gota que colmó el vaso porque ya le habíamos dado vueltas. En esa época había poca bibliografía, no había sitios donde adquirir productos…Nos sirvió tener una referencia  de una persona cercana”. Circunstancias personales han hecho que Arantza esté empezando, por segunda vez, a producir en ecológico. En Ozaeta (Vitoria), tiene algo más una hectárea donde produce hortalizas, huevos y frutos pequeños. Lo distribuye en bolsas que lleva a Vitoria. “Es un sistema de cestas, acuerd...

Kamchatka, un lugar para soñar e imaginar en Madrid

"La ecología no es sólo un valor añadido, es una necesidad y, en nuestro caso, una convicción" Hace unas semanas publicaba en ECOMMUNIA un post sobre juguetes ecológicos . Gracias a ello, conocí Kamchatka Magic Toys, una juguetería madrileña regentada por Nathalie (psicóloga) y Rai (músico), quienes desde hace más de una década apostaron por ofrecer juguetes en los que se conjuga a la perfección la diversión ,el diseño, la ecología y el valor educativo. Nathalie nos cuenta más sobre ellos.   Hace más de 10 años que empezasteis con este proyecto, Kamchatka, ¿Cómo y por qué surgió? Imagino que nos impulsó lo mismo que a much@s, la necesidad de compatibilizar familia y trabajo en una actividad que nos permitiera ofrecer una alternativa al juguete comercial que pudiera aportar aquellos elementos diferenciales que echábamos en falta en muchos de los juguetes actuales: sostenibilidad, seguridad (para l@s niñ@s y el planeta), la versatilidad para adaptarse ...