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“La mejor publicidad es el boca a boca: lo importante es que tú lo pruebes y te convenza. Es mejor muchos pocos que pocos muchos”

MªLuisa Martínez

La Gándara (Valle de Soba, Santander)

Publicado en la Ae16

La Gándara
MªLuisa junto a uno de sus hijos
Lo de la ganadería, MªLuisa lo lleva en la sangre ya que sus padres se dedicaban a ello. La diferencia es que ellos lo hacían con vacas frisonas (de leche) y ella, ahora, con vacas cárnicas. “Cuando me casé monté una ganadería de vacas frisonas; en aquellos tiempos apenas existían las vacas de carne en mi zona. Tras cinco años, nos vimos obligados a irnos del pueblo, por falta de disponibilidad de fincas.” Al final, terminaron teniendo su explotación de vacas de carne, por ser más fácil el manejo y porque les gustaba: “Al principio por hobby y luego por obligación debido al número de animales. Por eso decidimos construir una estabulación para trabajar mejor”. De eso hace ya quince años, cuando enviudó. En ese momento, MªLuisa se vio obligada a terminar la obra y continuar con la ganadería: “Tengo tres hijos y había que sacarlos adelante”.

Trabaja junto a uno de ellos, que dada la crisis va a continuar el negocio familiar, en las 100 ha que poseen (40 propias y el resto comunales). En ellas cuentan con 80 cabezas, madres adultas 58. “Vivo en una zona de alta montaña, 680 metros de altitud y mi ganadería pasta desde mayo a diciembre en pastos a 1.400 m de altitud, es decir, totalmente ecológicos, ya que son los animales los únicos capaces de transitar por esas altitudes”.

Hace seis años, se informó en el CRAE (Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica) sobre los pasos a seguir para dejar de ser ganadera convencional y convertirse en ecológica. “En principio, las vacas era mixtas (cruzadas) y con mucho esfuerzo y el paso de los años las fui cambiando por vacas de raza limousín con carta genealógica, ya que me parece la más adecuada a mi manejo y pastos. Es una raza que me apasiona”.
Comenta que, al certificarse, el cambio estaba en los piensos o cereales que pudieran entrar en invierno: “En esos meses nos proveemos nosotros mismos de bolas de silo de forraje de nuestras fincas y compramos paja ecológica. Nos sale caro por el transporte: en Cantabria no hay nada de cereal ecológico y lo más cerca es Palencia, el sur de Burgos… El pienso lo traemos de Asturias a través de cooperativas.”´

El encarecimiento por el transporte es uno de los principales inconvenientes que encuentra a trabajar en ecológico. “Estaba desesperada viendo el dinero que se perdía al comprar mis terneros a los tratantes, que son lo que se llevan la ganancia de mi trabajo y casi tienes que agradecerles cuando los compran. Con la venta directa al consumidor lo que evitamos son los intermediarios. Con nuestros precios, tanto nosotros como el cliente vamos bien; no se trata de atracarlos. Lo mejor es el boca a boca: lo importante es que tú lo pruebes y te convenza. Esa es la mejor publicidad. Es mejor muchos pocos que pocos muchos. A nosotros nos da para vivir.”

Estas dificultades (unida al exceso de burocracia que encuentra por parte de la Administración) no han sido impedimento para continuar en la ganadería ecológica (GE). De hecho, en 2008, junto a 14 operadores ecológicos de la zona, creó la Asociación de Ganaderos Ecológicos de Cantabria (de la que ella era la vicepresidenta) para promocionar el consumo de otros productos procedentes de la GE y potenciar la defensa del medio ambiente “Los comienzos fueron duros pero poco a poco conseguimos abrir merados semanales ecológicos.”

En la actualidad, quedan dos integrantes. “Nos rotamos en la matanza de los terneros otra compañera y yo. Cuando se termina de vender el mío, mata ella y así nos ayudamos. Ahora los terneros se venden casi todos con los clientes fijos”.

MªLuisa está convencida de que el futuro del sector es halagüeño: “Hay que tener en cuenta que a pesar de que nos han tocado años duros, seguimos ahí. La gente cada vez tiene más miedo a las enfermedades y se está dando cuenta de la importancia de una buena alimentación. Está claro que ahora mismo hay mucha gente que no puede y que se tiene que ir a un filete de pechuga de una gran superficie pero aún así son muchos los que valoran la carne ecológica.”

Por eso, su mensaje es claro: “Hay que pensar en nuestro bienestar y en el bienestar de nuestra naturaleza y para eso hay que hacer algo. Y ese algo es apostar por lo ecológico.”

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