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"Nuestro concepto de vida es la ecología social y todo nuestro trabajo e inspiración gira entorno a este principio"

Esperanza Meléndez Marfil y Begoña Antequera Balaguer

Hort del Manyano, Almazora (Castellón)

Publicado en la Revista Ae

Esperanza Meléndez y Begoña Antequera
Esperanza Meléndez y Begoña Antequera
Esperanza Meléndez, Trabajadora Social, era la responsable de empleo y dirigente de CCOO en la provincia de Castellón. Llevaba los programas de fomento de empleo agrícola, a nivel provincial. Fue su primer contacto con el campo. Distinto es el caso de su mujer y compañera, Begoña Antequera, Sicóloga de formación pero proveniente de una larga tradición agrícola familiar por parte de sus bisabuelos maternos. Cuando la despidieron, Begoña empezó a trabajar la tierra de la familia en una finca situada en zona ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) junto a la desembocadura del río Mijares (Almazora). Dos años después, Esperanza dejó su trabajo en el sindicato: “Apostamos por un proyecto que nos llenase y del que otra gente también pudiera vivir. Poder generar economía circular, economía verde. Abrimos la empresa en 2013 con el apodo por el que era conocido el abuelo de Begoña en el pueblo, El Manyano”.

La finca Hort del Manyano de 1⁄2 ha, cuenta con certificaciónón ecológica del Comité de Agricultura Ecológica de la C Valenciana (CAECV). Sus familias poseen más tierras pero ellas quieren ir poco a poco porque “estamos aprendiendo el oficio; cuando lo dominemos, por lo menos para poder salir de situaciones complicadas, certificaremos más. Cultivamos variedades de cítricos como naranjo Thomson, Washington Newhall, sanguina y clementinas variedad Arrufatina. También producimos verduras y hortalizas”.
Son tierras en las que los familiares de Begoña nunca han puesto químicos. De hecho el abuelo de Begoña, era el fumigador del pueblo y consciente de lo tóxico y perjudicial que era, en su campo no puso nada de esos productos.
Ellas desde el principio quisieron certificar “porque es la única forma de demostrar que tu producto no contiene químicos y de que se conozca todo el proceso desde la semilla ecológica hasta su venta. Damos valor a nuestros productos y aportamos dignidad al trabajo del campo”.

Empezaron con una mesita de playa en un mercado creado para la venta de producto local en Vilarreal. En el marco del proyecto del Pacte Cerámic denominado Km 0 se asociaron con agricultor@s y empresas que vendían sus productos en el plano local. Esperanza, presidenta de la asociación dimitió porque “la gran mayoría vendían producto del mercado de abastos como propio y local; era una competencia desleal crónica y permitida por las autoridades bajo el falso pretexto de que “la gente tiene que comer”.
Hicieron un crowfunding con amistades y construyeron una parada de mercado en Moncofar, Almazora, Benicasim y ahora, Castellón. “Nuestro crecimiento se debe a las personas y por ello la Responsabilidad Social Corporativa marca casi todas las decisiones que adoptamos. Nuestros precios son justos y equitativos y responden a la necesidad que tiene la gente de comer sano, con productos de calidad y con sabores que los transportan a su infancia; eso asegura nuestra clientela”.
Vieron que era básico asociarse para crear una red de redes, para aprender de otros. Lo hicieron a la SEAE y a La Unió de Llauradors i Ramaders. “Nuestro concepto de vida es la ecología social. Pretendemos que el sector reconozca la situación en la que estamos y que se introduzca el trabajo social dentro del sector agrícola porque están directamente relacionados”.

Se presentaron a las elecciones del (CAECV) por La Unió y Esperanza es vocal en el Pleno, porque “entre otras cosas hay que feminizar un poco este sector masculinizado, y más en el regadío. Las mujeres pasamos de ser rurales a ser agricultoras y en esa defensa estamos. Ser feminista, mujer y lesbiana dentro este sector no es fácil”. Han participado en el proyecto europeo “Sembrando Igualdad” (Fundación Isonomía-Universidad Jaume I (UJI) de Castellón) para capacitar a las mujeres en áreas dentro de la agricultura y crear espacios de interrelación “que nos permitan romper el techo de cristal y erradicar la desigualad de género. Hay compañeros que piensan que como somos iguales ante la ley no hay que tener ninguna deferencia, a lo que yo les contesto que entonces tampoco habría de tenerse con lo ecológico frente a lo convencional. Ahí ya se callan. Hace falta ayudas para estar en igualdad, en todos los ámbitos”, cuenta Esperanza.


A l@s lector@s de la Revista Ae Esperanza les dice que no sueñen con beneficios rápidos. Que primero se formen. “Esto es una carrera de fondo no los 100 metros lisos donde llegas destrozado a la meta. Nuestro objetivo es que algún día todo sea ecológico; estamos enamoradas de nuestro trabajo".

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